Las mejores posturas de yoga para aliviar el estrés

Tema elegido: Las mejores posturas de yoga para aliviar el estrés. Bienvenida a un refugio donde el cuerpo aprende a soltar y la mente encuentra espacio. Hoy exploramos posturas accesibles, restaurativas y profundamente efectivas para calmar el sistema nervioso, recuperar el aliento y recordar que puedes volver a ti en cualquier momento.

Balasana: el abrazo que calma

Alineación sencilla para soltar hombros

Apoya las rodillas separadas al ancho de la esterilla y une los dedos gordos de los pies. Lleva la frente al suelo o a un bloque, extiende los brazos hacia adelante o abraza tus talones. Siente cómo el peso de los hombros cae, liberando la nuca y suavizando la mandíbula.

Apoyos que multiplican el descanso

Coloca un cojín largo o una manta doblada bajo el torso para un soporte tierno que disminuye la tensión lumbar. Si las caderas quedan altas, desliza otra manta entre talones y glúteos. Así el cuerpo recibe la postura sin lucha, y el cerebro interpreta seguridad.

Un pequeño relato: el pasillo del metro

Marta contó que después de un día áspero, se arrodilló en su esterilla, Balasana durante tres minutos y respiraciones lentas. No cambió el tráfico, pero cambió su pulso: se levantó con la mirada clara y la sensación de que el día podía terminar con dignidad.

Viparita Karani: piernas en la pared para reiniciar

Al elevar las piernas, los barorreceptores del cuello perciben un cambio de presión y colaboran con el sistema nervioso parasimpático. El cuerpo interpreta que hay menos urgencia, baja la frecuencia cardiaca y la respiración encuentra ritmos más largos y suaves.

Viparita Karani: piernas en la pared para reiniciar

Si una pared no está disponible, apoya las pantorrillas sobre una silla o sofá. Coloca una manta bajo la pelvis para comodidad lumbar. Cierra los ojos, manos en el abdomen, y cuenta exhalaciones largas. En cinco minutos notarás la mente más espaciosa.

Uttanasana suave: doblarse para soltar el peso del día

Flexiona ligeramente las rodillas, separa los pies al ancho de caderas y apoya manos en bloques o en una silla. La columna se alarga sin tirar del isquiotibial, y el cuello cuelga pesado. Respira por la nariz, dejando que el pecho viaje hacia los muslos.

Uttanasana suave: doblarse para soltar el peso del día

Prueba un ritmo simple: inhala contando cuatro, exhala contando seis u ocho. Esta relación favorece la calma y evita que la postura se vuelva exigente. Imagina que cada exhalación hace caer un puñado de pensamientos al suelo, lejos de tu frente.

Setu Bandha Sarvangasana con apoyo: abrir el pecho sin forzar

Coloca un bloque ancho en su altura baja bajo el sacro, no en la zona lumbar. Suelta el peso de la pelvis, entrelaza las manos o abre los brazos en cactus. Permite que el pecho se expanda sin esfuerzo, como si la respiración te meciera desde adentro.
Si hay molestias cervicales, mantén la cabeza estable y mirada al techo. Evita hiperextender el cuello y elige una altura de bloque que se sienta estable. En caso de migraña o presión elevada, prueba con menos elevación o substituye por postura reclinada neutra.
Una lista de reproducción suave potencia este puente delicioso. Cuéntanos en comentarios qué canciones te ayudan a soltar el día. Juntas podemos crear una biblioteca sonora para convertir tu esterilla en un cuarto cómodo dentro del corazón.

Columna alta, giro desde el ombligo

Siéntate sobre una manta para elevar la pelvis, cruza las piernas y alarga la coronilla. Inhala para crecer, exhala para girar desde bajo el ombligo. Mantén el pecho blando y los hombros bajos. Cambia de lado, escuchando el susurro de tu respiración.

Un mantra silencioso para acompañar

En cada exhalación, repite en silencio: aquí suelto. O elige una palabra que te recuerde seguridad. Este pequeño ancla mental, junto al giro, refuerza la sensación de sostén interno y ayuda a que el cuerpo confíe en su propio ritmo.

Cultura acelerada, cuerpo paciente

Vivimos sentadas, frente a pantallas, con café y notificaciones. Esta torsión deshace el patrón de encorvarse y devuelve amplitud al pecho. Cuéntanos cómo te sientes tras tres minutos: ¿cambió la forma de mirar el resto del día?

Mini-secuencia de 10 minutos antiestrés

Siéntate en Sukhasana, una mano en el pecho y otra en el abdomen. Observa cuatro respiraciones nasales, alargando la exhalación. Permite que la atención caiga al peso del cuerpo, como si el suelo te dijera: ya estás en casa.

Mini-secuencia de 10 minutos antiestrés

Dos minutos en Balasana, dos en Uttanasana con apoyo y luego tres en Viparita Karani. Cambia con suavidad, sin prisa. Escucha los microcambios: calor en manos, suspiros espontáneos, hombros que abandonan su guardia.
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